Perú: 2.434 bautismos tras una semana de evangelismo en el sur
La campaña adventista «Jesús, nuestra esperanza» recorrió 15 regiones del sur de Perú con mensajes bíblicos, inclusión para personas sordas y 2.434 bautismos.

Durante nueve días, del 18 al 26 de septiembre, iglesias de las 15 regiones del sur de Perú salieron a coliseos, templos, plazas y hogares para compartir un mismo mensaje: «Jesús, nuestra esperanza». La Semana de Evangelismo organizada por la Iglesia Adventista en el sur del país concluyó, según su servicio de noticias, con 2.434 personas bautizadas.
Una movilización de norte a sur
La iniciativa reunió a pastores, líderes y miembros de iglesia del territorio de la Unión Peruana del Sur, que abarca 15 regiones. Según Noticias Adventistas, miles de personas participaron en programas de evangelismo, visitas a hogares, momentos de oración y actividades en templos y espacios públicos. Algunas reuniones se transmitieron además por plataformas digitales, lo que permitió llegar a quienes no podían asistir presencialmente.
La Ruta de la Esperanza
Uno de los ejes de la campaña fue la llamada «Ruta de la Esperanza», con la participación del pastor Joel Flores, evangelista de la Iglesia Adventista para Sudamérica. El recorrido comenzó en Arequipa el 18 de septiembre y continuó por Puno-Juliaca, Tacna, Puerto Maldonado, Pucallpa, Moquegua, Espinar y Cusco, para culminar en Lima el 26 de septiembre.
En cada ciudad, las congregaciones locales organizaron los programas y acompañaron a los visitantes. La ruta unió así contextos muy distintos: el altiplano, la Amazonía, la costa y la capital.
Evangelismo con inclusión
Uno de los aspectos más destacados de la campaña fue la atención a la comunidad sorda. En Pucallpa, en el coliseo cerrado del distrito de Manantay, cada momento del programa se acompañó con interpretación simultánea en lengua de señas. Más de 2.000 personas participaron en esa actividad, según la crónica, mientras intérpretes traducían los mensajes del pastor Flores.
El programa de Pucallpa se transmitió también por las páginas de Facebook de las organizaciones adventistas regionales, ampliando su alcance.
Lo que viene después
La Semana de Evangelismo terminó el 26 de septiembre, pero la organización subraya que las congregaciones del sur peruano continúan desarrollando acciones misioneras en sus comunidades para acompañar a quienes han decidido iniciar una nueva etapa de fe. El seguimiento de los nuevos creyentes, su integración en las comunidades y su formación bíblica son, en cualquier tradición cristiana, la parte menos visible pero más decisiva de una campaña así.
Contexto: Perú, un país de fe diversa
Perú es un país de mayoría católica, con comunidades evangélicas y protestantes de diversas denominaciones que han crecido en las últimas décadas, especialmente en zonas urbanas populares, en la Amazonía y en el altiplano. Las campañas de evangelización y servicio son frecuentes en el calendario de muchas iglesias, y otras organizaciones programaron entre el 5 y el 19 de octubre la campaña «Esperanza de Perú», con reuniones evangelísticas en nueve ciudades del país.
Análisis: anunciar con todos los lenguajes
Más allá de la cifra de bautismos, la campaña deja dos enseñanzas interesantes para cualquier iglesia.
La primera es la combinación de lo masivo y lo cercano. Los grandes eventos en coliseos atraen atención, pero el trabajo de fondo se apoya en visitas a hogares, oración y la implicación de las congregaciones locales, que son las que acompañan después a los nuevos creyentes.
La segunda es la inclusión. Ofrecer interpretación en lengua de señas no es un detalle técnico: reconoce que el mensaje del Evangelio es para todas las personas y que la comunicación debe adaptarse a ellas. Es un recordatorio útil para iglesias de cualquier tamaño, que pueden preguntarse quién queda fuera de sus reuniones por barreras de idioma, accesibilidad o formato.
El apóstol Pablo valoraba a quienes salen a compartir la fe: «¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!». Que esa noticia llegue también a quienes no pueden oírla con los oídos es una forma concreta de vivir esas palabras.
Una fe que se comparte en comunidad
Otro rasgo de la campaña es la implicación de los miembros de iglesia. No se trató solo de escuchar a un predicador invitado, sino de que coros, músicos, voluntarios y familias participaran en la organización, las visitas y la acogida. Ese protagonismo de los creyentes es, en muchas tradiciones, una señal de salud: una comunidad que comparte su fe de forma natural en su entorno suele ser también una comunidad capaz de acoger y acompañar a quienes llegan.
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