Will Graham lleva su gira por las 13 colonias a Maryland
La gira Declaration of Dependence de Will Graham reunió a más de 600 personas en Frederick (Maryland), su décima parada en las 13 colonias originales de EE. UU.

En el año en que Estados Unidos conmemora su 250 aniversario, el evangelista Will Graham está recorriendo las 13 colonias originales con una gira de oración y predicación al aire libre. El miércoles 14 de octubre, la gira «Declaration of Dependence» («Declaración de Dependencia») llegó a Frederick (Maryland), su décima parada, donde más de 600 personas escucharon un mensaje sobre la parábola del hijo pródigo.
Una gira de 13 ciudades
Según la Asociación Evangelística Billy Graham (BGEA), la gira consiste en encuentros de mediodía en ciudades clave de cada una de las 13 colonias originales, con música del cantante Josh Havens, oración por la nación y un mensaje de esperanza en Jesucristo. Los eventos están abiertos a todo el público.
Will Graham es la tercera generación de su familia que predica bajo el paraguas de la BGEA, la organización que fundó su abuelo, Billy Graham, en 1950. Hoy es vicepresidente ejecutivo de la asociación y, según su biografía oficial, ha compartido el Evangelio con más de un millón de personas en seis continentes desde que comenzó su ministerio evangelístico en 2006.
Frederick, una ciudad en las colinas de los Apalaches
La revista Decision, de la BGEA, describe Frederick como la segunda ciudad más poblada de Maryland, con unos 80.000 habitantes, situada a unos 100 kilómetros al noroeste de Baltimore. El encuentro tuvo lugar en el anfiteatro del parque Baker, a pocas calles del centro.
Antes del evento, varias mujeres de Frederick y Baltimore llevaban tiempo orando por la cita. «Solo queremos que la gente llegue a conocer al Señor», dijo una de ellas a Decision. Otra explicó que Dios había puesto en su corazón especialmente a los jóvenes.
El mensaje: un padre que espera
Will Graham predicó sobre la parábola del hijo pródigo, recogida en Lucas 15, la historia de un hijo que se aleja y de un padre que lo recibe con los brazos abiertos al volver.
Según la crónica, el mensaje tocó a varias personas que se habían alejado de la fe. Un hombre de 65 años, que había crecido familiarizado con la Biblia pero se había apartado de la iglesia, pidió a un miembro del equipo de oración reconciliarse con Dios. «Estaba muy agradecido de poder orar», relató el voluntario. Otra integrante del equipo, que había viajado desde Virginia para atender a personas de habla hispana, terminó orando con un matrimonio mayor de la zona que quiso volver a dedicar su vida a Dios.
Tres paradas más
Con Frederick, la gira completó diez de sus trece paradas, según Decision. Quedan, por tanto, tres ciudades para completar el recorrido por las antiguas colonias.
Análisis: evangelización a cielo abierto
El formato de la gira, encuentros breves al mediodía en espacios públicos, recupera una tradición evangelística con raíces profundas en la historia de Estados Unidos, desde los predicadores itinerantes del siglo XVIII hasta las grandes campañas de Billy Graham en el siglo XX. Su sencillez es su fuerza: música, oración y un mensaje directo, accesible para quien pasa por allí.
La elección de la parábola del hijo pródigo resulta especialmente adecuada para un público que, en muchos casos, conoce la fe pero se ha alejado de ella. Las historias de Frederick hablan sobre todo de regresos: personas que crecieron cerca de la iglesia y quieren volver.
Ese es precisamente el corazón de la parábola: «Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó». La imagen de un Dios que sale al encuentro sigue siendo, para muchos, la mejor noticia posible.
El valor de los equipos de oración
La crónica de Frederick pone de relieve un elemento a menudo invisible en estos eventos: los equipos de oración. Voluntarios que se preparan durante semanas, que viajan desde otros estados y que se acercan a desconocidos para escuchar y orar con ellos son, en buena medida, quienes convierten un acto público en un encuentro personal. Su presencia recuerda que la evangelización no es solo un mensaje desde un escenario, sino también conversaciones de tú a tú.
Para las iglesias locales, estos eventos son además una oportunidad de acoger a quienes dan un primer paso o deciden regresar, y de acompañarlos en su camino de fe.
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